jueves, 27 de febrero de 2014

Tardes de lluvia

Tardes de lluvia en invierno significa dibujar y pintar, con los rotuladores, con las manos, con pinceles, con témpera o con acuarela. Lo que se tercie. 

Las tardes de lluvia y frío también las dedicamos a cocinar. Sobre todo bizcochos, vaya una a saber por qué.  Hay algo de la lentitud de esas tardes que casa a la perfección con la paciencia que supone pesar ingredientes, mezclarlos, formar masas y hornearlas.


Y el tiempo se detiene un poco a nuestro alrededor. Realmente creo que es el azúcar... que nos ayuda a subir el ánimo!

En esta ocasión, fueron magdalenas. Con anisetes de colores...


 Y nos encantó el resultado... Ricas, esponjosas y bonitas. Muy bonitas.

Y además, nos sentimos orgullosas!




1 comentarios:

Angela dijo...

No me extraña que estéis orgullosas, ¡menudas madalenas! Aunque a decir verdad, yo me comería primero a la niña. Y luego, todas todas las madalenas, qué ricas.

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