lunes, 10 de febrero de 2014

Niños y no tanto

En casa nos llevamos genial con casi todas las verduras... salvo la coliflor. No sé qué me pasa con ella, y no sólo es ese aroma inconfundible que se hace con el último rincón de la casa, no. Hay algo más.

Y la peque, que come los arbolitos (brócoli) como si no hubiese mañana, dice que los arbolitos blancos para otro momento, lugar o persona. Pero no hay nada como cocinar con ella e intentar que las dos nos pongamos de acuerdo en cómo elaborar algo para comer aquello que al principio no nos apetecía.

Aunque a ella no le gusta especialmente, la pizza es un plato socorrido, sobre todo para la noche del viernes, esa noche a la que llegas reventadita y tienes ganas de poco o nada, pero ella está cargadita de energía. Y yo... he de reconocer que me encanta la pizza.

Así que hacemos pizza... pero una pizza con masa de coliflor. Es fácil, y una buena idea para las personas con alergia al gluten.

Ingredientes:

- Una coliflor pequeña.
- Dos huevos.
- Unos 100 gr de queso rallado (si os gustan los sabores más fuertes, podéis utilizar parmesano o algún queso curado español; sino, pues emmental, por ejemplo)
- Relleno: el que más os apetezca. En esa ocasión nosotras pusimos tomate natural rallado y mezclado con aceite, sal, pimienta negra y orégano; jamón cocido, rúcula y mozzarella fresca.

La coliflor la lavamos y cortamos, quitando la parte más gruesa del tronco. La hacemos al vapor, lo suficiente para que se ablande, pero tampoco en exceso; tengo la sensación de que cuanto más cocida, peor sienta... o sólo me pasa a mí?

Una vez cocida, la pasamos a un bol y machacamos con un pasapurés. Esto lo pueden hacer los peques, y les encanta. Añadimos también los huevos y el queso rallado. Y que mezclen bien.


Precalentamos el horno a 200 ºC. Sobre una fuente de horno distribuimos y extendemos bien la masa de coliflor y horneamos. Unos 20 minutos.


Mientras preparamos el resto de ingredientes. Los peques pueden cortar el jamón mientras nosotros rallamos el tomate y aliñamos.


Horneada la masa, añadimos el relleno y volvemos a introducir al horno, unos 8-10 minutos más.


En esta ocasión pusimos la rúcula también al horno y no sé si quedó bien del todo, pero cualquiera le decía a la peque que eso iba después!

A veces, cocinar con niños obliga a un poco más de manga ancha, de paciencia, de mayor suciedad, más cacharreo y lío... pero es una gozada , participan de una de las actividades diarias de casa, suelen comer mejor lo que ellos han preparado, y además, qué sería de nosotros sin ellos!!








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