viernes, 19 de octubre de 2012

Mercado de la Esperanza. Santander

Mercado de la Esperanza, Santander. Gustavo, anfitrión. Llegamos un poco tarde para vivir el pleno apogeo del lugar pero con el tiempo suficiente para disfrutar.

Me encanta trastear por los mercados. La gente que los habita, los tenderos, el ambiente, el ruido de fondo, los colores infinitos, los olores inconfundibles.



Compramos rape... Tan feo y tan hermoso. En estos tiempos de precocinados, congelados y palitos, ¿cómo vamos a saber si un pescado es fresco si no le miramos a los ojos?



Reivindico los mercados, el rato de la compra, la charla con el tendero y el siguiente en la cola. Reivindico el tiempo disfrutado en estos menesteres y que tan feliz me hace.

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