domingo, 23 de septiembre de 2012

Una de cremas

Aprovechando las últimas cremas frías del verano...


De patata con cebolla y chirivía y unas uvas pasas.

Y ésta, toda una deliciosa sorpresa: remolacha con zumo de manzana casero.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Despertar en familia

Normalmente soy la primera en levantarme en casa. De lunes a viernes por motivos laborales. Los fines de semana por la inercia de los días anteriores.

Los fines de semana también me gusta ser la primera porque adoro tener un rato de cierta soledad, con la casa en silencio, compartiendo despertar con el sol. Y porque me gusta preparar el desayuno para la familia.

Frutos secos, muesli, fruta, tomate, un poco de proteína (hoy no había fuet, que es nuestro preferido), pan, aceite, compota casera...




Y tiempo, mucho tiempo. Y charla, mucha charla.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ocaso veraniego

Después de los meses agitados de verano empieza una época de cierta calma, de reposo. No es todavía otoño, pero yo no soportamos las altas temperaturas del día a día y las noches son benévolas con nuestros sueños.



Llega la época de los mejores melocotones, de los tomates de prieta piel; época de mermeladas y compotas, de paseos por el campo.

No es sólo la vuelta al cole... es la vuelta al origen.

Un libro para cerrar el verano: El vino del estío, de Ray Bradbury.



jueves, 6 de septiembre de 2012

Reencuentros

Hace un año que Rafa y Celia no vienen por Madrid. Y Mónica, su hermana, quiere celebrar el reencuentro por todo lo alto. Primera mañana en Madrid. Primer desayuno.

Para mí también es especial, porque es el reencuentro con Mónica, a quien hace mucho que no veo. Y porque ella, generosa, me deja que le proponga el ágape. La cesta tiene un aire de picnic veraniego .


He probado a hacer una compota de manzana a la que he añadido jengibre; en lugar de unas frutas sin más o una típica macedonia, unas brochetas de frutas. El pan recién horneado y grandote.

 













Cake salés de peras, nueces y queso azul... Si sobra, están deliciosos al día siguiente un poquitín tostados. 

Lo más trabajoso, los croissants... 


... Pero quién puede resistirse? 


Unas galletas de limón y unos bizcochitos de canela y pipas de calabaza.


El desayuno es una bienvenida. Al día que tenemos por delante. Es también un reencuentro con las ilusiones que dejamos aparcadas la noche anterior. 

Un delicioso ritual. Te apuntas?