lunes, 27 de febrero de 2012

Ensalada de espinacas con calabaza. Colores


Ensalada de espinacas con calabaza

Uno de mis vicios invernales es la calabaza, con sus formas voluptuosas y su cálido anaranjado. De ella me gusta hasta su nombre genérico, cucurbita.
Para cremas y purés me gusta esa calabaza con forma de botella estrangulada, mientras que para asar al horno prefiero las que son anchas y grandotas.
Asada, sin más, con un granizado de sal gorda y un chorrito de aceite de oliva sirve como un buen primer plato o como acompañamiento para cualquier segundo.
También me gusta gusta utilizarla asada en ensaladas tibias. El paso por el horno intensifica ese color naranja que, emparejado con el escandaloso verde de las espinacas frescas, deja un bonito bodegón.
Así de simple. Y un buen puñadito de pipas. Así de rica.

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